Contacto Agro-Industrial El papel de los fertilizantes en la seguridad alimentaria

El papel de los fertilizantes en la seguridad alimentaria


Y la agenda climática en la Región Sudamericana

Por: Ricardo Tortorella, Ramiro Samaniego, María Fernanda Gonzalez Sanjuan, Esteban Tato Hoffmann

El mercado de fertilizantes en la Región Sudamericana (Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay) atraviesa un momento clave, marcado por cambios en las preferencias de uso, avances tecnológicos y nuevas regulaciones que buscan impulsar la competitividad agroindustrial y mejorar los niveles productivos, y con un manejo ambiental cada vez más consciente. Estamos frente al análisis de un insumo muy globalizado, donde ha estado operando en un escenario geopolítico adverso, marcado por la dificultades geopolíticas, incluidas guerras en actores importantes, como Rusia, Israel, Oriente Medio, entre otros.

Considerando a Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay como los actores más importantes de la región, intentaremos atravesar las semejanzas y las particularidades de cada uno de estos países en el uso de la práctica de fertilización, que son observados desde el resto del mundo por su rol fundamental en la producción mundial de alimentos.

Brasil

En 2025, Brasil alcanzó un hito importante, ya no aparece en el Mapa del Hambre, elaborado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura de la FAO (www-fao-org.translate.goog/interactive/hunger-map). El país ha logrado reducir las tasas de desnutrición a menos del 2,5% de la población.

En la ecuación que hizo posible este avance, combinando la mejora de la situación económica y la caída del desempleo al nivel más bajo de la serie histórica, hay un factor esencial: el aumento de la producción y suministro de alimentos. En este contexto, el sector de fertilizantes desempeña un papel decisivo, garantizando a la agroindustria brasileña, una referencia mundial, los nutrientes necesarios para lograr cosechas récord consecutivas.

Las cifras confirman la performance del sector

En la primera mitad de 2025, las entregas de fertilizantes al mercado brasileño sumaron 20,14 millones de toneladas, un aumento del 10,5% respecto al mismo periodo de 2024, cuando se registraron 18,23 millones de toneladas. Solo en junio, el volumen alcanzó los 4,31 millones de toneladas, un aumento del 7,2% respecto al mismo mes del año anterior (4,03 millones). Las consultoras de mercado indican un consumo final hacia el fin del año 2025 por encima de las 48 millones de toneladas de fertilizante entregadas, superando el total de 45,61 millones registrados en 2024.

La producción del sector agrícola brasileño, según muestran los resultados, sigue siendo firme en los números hasta la campaña 2024/2025, que, según el boletín más actualizado de la National Supply Company (Conab), se espera que alcance una producción récord, alcanzando los 340 millones de toneladas. Esto supone un crecimiento del 14,2% en comparación con la temporada anterior.

La atención integral del sector de fertilizantes a la demanda de los productores brasileños refleja la resiliencia y capacidad de adaptación de la industria. Este logro cobra mayor relevancia en un contexto global marcado por limitaciones logísticas agravadas por el aumento del tráfico marítimo y la concentración de operaciones en puertos nacionales. La situación impacta con especial fuerza en Brasil, el cuarto mayor consumidor mundial de fertilizantes —solo detrás de China, India y Estados Unidos— y, al mismo tiempo, el principal importador global, con una dependencia externa cercana al 85% del total utilizado.

Esta situación expone al país a riesgos en un mundo turbulento, en el que las crisis logísticas internacionales pueden interrumpir cadenas de suministro vitales. La seguridad alimentaria y la competitividad de la agroindustria brasileña dependen, más que nunca, de un suministro estable y eficiente de insumos, que el sector nacional ha podido garantizar.

Producción sostenible

Además de asegurar las entregas necesarias, el sector ha mantenido un firme compromiso con el Plan Nacional de Fertilizantes, coordinado por el Consejo Nacional de Fertilizantes y Nutrición Vegetal (Confert). El objetivo es reducir las vulnerabilidades y promover la producción sostenible en el país, en un camino que debería durar por lo menos hasta el año 2050.

En este contexto, el reciente anuncio de que Petrobras producirá el 35% de los fertilizantes nitrogenados utilizados por los productores rurales brasileños en los próximos dos años representa un avance significativo. La medida refuerza el esfuerzo conjunto en la búsqueda de reducir la dependencia en medio de conflictos globales, barreras arancelarias y tensiones comerciales que amenazan a las regiones exportadoras de insumos.

Otro punto relevante es la contribución del sector de fertilizantes a la sostenibilidad ambiental de la agroindustria. En las últimas cinco décadas, el consumo de estos insumos en Brasil ha crecido, de media, un 3,9% anual, un ritmo similar al incremento de la producción de cereales, que es un 4% anual. Sin embargo, la superficie cultivada solo avanzó un 1,6%. Esto significa que el uso de fertilizantes, combinado con la incorporación de nuevas tecnologías en el campo, contribuyó a evitar la deforestación de unos 157 millones de hectáreas, gracias a importantes aumentos de productividad.

Este ha sido uno de los grandes logros de la agricultura brasileña: la conciliación de la seguridad alimentaria, la preservación del medio ambiente y el aumento de la productividad. Y en esto, los fertilizantes, a menudo desapercibidos para la sociedad, han sido protagonistas. En un momento en que el mundo habla de sostenibilidad, Brasil demuestra que es posible aumentar la producción rural y, al mismo tiempo, preservarla.

Argentina

En Argentina el aumento del área cultivada, la mejora de los materiales genéticos de los cultivos y el paulatino deterioro de la fertilidad natural de los suelos ha resultado, aunque a tasas variables a lo largo de los últimos 30 años, en un crecimiento continuo de la utilización de fertilizantes.

En el país predominan los fertilizantes minerales, especialmente los nitrogenados (urea y UAN principalmente) que representan cerca del 58% del consumo total, seguidos por los fosfatados (MAP, DAP y SPS principalmente) con un 36%, y en menor medida los azufrados y potásicos.
En los últimos años, se observa un crecimiento sostenido de productos especiales como bioestimulantes y biológicos, impulsado por la demanda de productos más innovadores y la búsqueda de la agricultura sostenible. Estos incluyen, entre otros productos, extractos de algas, aminoácidos, hormonas y elicitores junto con microorganismos que mejoran la eficiencia del uso de nutrientes y la tolerancia al estrés abiótico.

Uso de fertilizantes

El uso de fertilizantes se ha generalizado en cultivos extensivos como maíz, trigo y soja, aunque persisten brechas fuertes en el uso respecto a las dosis óptimas. El consumo total de fertilizantes alcanzó un máximo de 5,6 millones de toneladas en 2021, aunque con ajustes posteriores a la baja por factores climáticos y económicos de las últimas campañas.
Las dosis promedio siguen por debajo de las recomendaciones para mantener la fertilidad del suelo, especialmente en fósforo, muy relacionado a un diagnóstico deficiente; el porcentaje de productores que realiza análisis de suelo antes de fertilizar creció, pero aún es limitado (no supera el 25%) y no siempre los resultados del análisis se transforman en recomendaciones consecuentes con el análisis.


También se han incorporado fertilizantes de eficiencia mejorada y tecnologías de aplicación variable, aunque su adopción es más frecuente en los que llamamos productores de punta. La agricultura de precisión gana terreno en Argentina, con herramientas como sensores remotos, mapeo satelital, drones y software de gestión. Empresas privadas, el INTA y otras consultoras especializadas ofrecen asesoramiento técnico y servicios de fertilización sitio-específica, aunque la adopción plena se concentra aun en unos pocos productores muy tecnologizados.

En los últimos años, el Gobierno Nacional actualizó la normativa sobre fertilizantes, simplificando trámites, eliminando vencimientos en registros y facilitando la importación de productos certificados en países de alta vigilancia. También se estableció un sistema digital para inscripción y control, y medidas de seguridad para el transporte de productos como el nitrato de amonio. Estas reformas buscan agilizar el comercio, garantizar la calidad, abastecer con productos innovadores y promover una producción más eficiente y sustentable.

El mercado argentino de fertilizantes se proyecta con un crecimiento en el orden del 8% para la presente campaña 2025, pudiendo alcanzar un mercado de 5,2 millones de toneladas (impulsado por el aumento de las superficies de trigo y maíz y por la mayor proporción de maíz temprano por sobre el de fechas más tardías), avizorando de esta forma una campaña récord en lo que a producción de granos se refiere. A mediano plazo (5 años vista) se espera un aumento en la demanda de fertilizantes nitrogenados y fosfatados, junto con una expansión de biofertilizantes, bioestimulantes y otros productos biológicos, en línea con la tendencia global (aunque a una tasa menor, entre 3 y 5% anual en promedio). Este aumento de la demanda de fertilizantes se asocia al aumento de dosis y mejora del momento de aplicación, aunque podría ser condicionado por el contexto económico y las políticas agropecuarias locales. La adopción de tecnologías digitales y la mejora en la logística serán claves para que este crecimiento se haga realidad.

Uruguay

En Uruguay, el uso de fertilizantes minerales es el predominante (>95%), aunque de a poco comienza a crecer el uso de bioestimulantes y productos anti estresantes. Sin considerar los productos biológicos para inoculación de leguminosas (inoculantes), crece la presión comercial y también el interés por los biológicos, pero es muy escasa la información actual que mueva a la demanda.

En general en base a información de la Red Agrícola Uruguay, FUCREA y la MTO (Mesa tecnológica de Oleaginosas), con una media de fósforo del suelo que fluctúa entorno a las 10 ppm (Bray I) entre el 85 y 90 % de los lotes se fertilizan con éste nutriente, con dosis medias que últimamente varían escasamente entre años, en torno a los 45 kg de P2O5 por hectárea.

Para el potasio, con casi 40 % de los lotes por debajo de 0,40 meq 100 por g suelo (equivalente a 156 ppm), entre el 50 y el 55 % de las chacras en general se fertilizan, con dosis medias que oscilan entre los 50 y 55 kg de K2O por hectárea. Los cultivos con mayores dosis son el maíz y las Brassicas (Colza y Carinata), con cantidades que oscilan alrededor de los 70 kg de K2O por hectárea.

En cuanto al nitrógeno, las cantidades en cereales de invierno oscilan entorno a los 140-150 kg por hectárea, para años típicos, y las Brassicas entre 120 y 130 kg de N por hectárea. En cultivos de verano, básicamente el maíz de secano (90% del área sembrada – DIEA MGAP 2025), si bien hay pocas estadísticas concluyentes, los valores oscilan en los 140 para los maíces tempranos, y 100-110 kg de nitrógeno por hectárea para los tardíos (RAU Gis 2024). En base a informes de RUU (Regadores Unidos del Uruguay), las cantidades de nitrógeno bajo riego, se ubicarían entre 80 y 90 kg de nitrógeno por hectárea por sobre los de secano (más del 90% es de siembra temprana).

Un cambio llamativo

El cambio más importante que se observa es el incremento sostenido en la fertilización con azufre y el crecimiento muy importante y reciente en la fertilización con zinc (aún no hay estadísticas generales para ambos casos). Salvo el caso de la canola, la información de la MTO, muestra un cambio muy significativo en las cantidades usadas de azufre. Al final de la segunda década del siglo XXI, se usaban en promedio 10-11 kg de azufre por hectárea, estas cantidades se han elevado a 24-25 kg de azufre por hectárea (MTO 2025), y es probable que siga creciendo.

En cuanto a los fertilizantes de liberación controlada, se nota comercialmente el incremento de la actividad y el uso, pero es aún no está generalizado. El crecimiento actualmente sigue fuertemente liderado por la presión de venta y no por el de la demanda.

Plan de manejo de uso de suelos

Uruguay cuenta con el plan de manejo de uso de suelos llevado a delante por el MGAP (Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca), tendiente a controlar las pérdidas de suelo por erosión, que se incluye para el sector lechero, en las cuencas del sur del País con excesos de fósforo en suelo, a limitar el uso de fertilizantes fosforados, en chacras por encima de un determinado límite de P en suelo, política tendiente a reducir la escorrentía de este nutriente a cursos de agua y mitigar los procesos de eutroficación.

Los productores tienen el acceso que precisan al asesoramiento especifico y tecnológico sobre todo en planteos agrícolas. Más de 3 de cada 4 hectáreas, cuentan con algo de asesoramiento técnico (directo o personal, indirecto a través de cooperativas, grupos de productores, y/o de empresas de ventas de semillas e insumos).

Las perspectivas para los próximos 5 años respecto del uso de los fertilizantes son de continuo crecimiento en el uso del nitrógeno, potasio, azufre y zinc. Los productos bioestimulantes seguramente sigan creciendo lentamente junto con algunas fuentes de liberación controlada, pero aún por demanda real no se espera un crecimiento a destacar. El cambio más grande que veremos en los próximos años, está asociado con el ingreso del Uruguay a la fase de corrección de la acidez: actualmente el pH de un cuarto de la superficie Uruguaya se ubica por debajo de 5.4 (con media de pH 5.2) y en los departamentos de uso más intensivos (Soriano), donde predomina la agricultura estos valores se encuentran en más del 30% de la superficie (UNICAMPO Uruguay – LAAI- Asociación Agropecuaria de Dolores).

Paraguay


En Paraguay, los fertilizantes más registrados y con mayor volumen de importación son los minerales a base de NPK. Dentro de ellos, los fertilizantes con fósforo (P) y potasio (K) son los más utilizados en el principal cultivo del país: la soja. En menor medida, los nitrogenados (N) se aplican en arroz, maíz y trigo. Además, se emplean fertilizantes minerales compuestos y órganominerales, que combinan macro y micronutrientes con aportes orgánicos, adaptados a las necesidades específicas del suelo y del cultivo.

Entre los correctivos se destaca la cal agrícola, con alta producción nacional y también importación. Por otro lado, los fertilizantes biológicos y bioestimulantes presentan un volumen mucho menor, siendo los inoculantes los más usados.

Algunos cambios

En los últimos años se observan cambios significativos en las tendencias de uso. Aunque los fertilizantes minerales NPK siguen siendo la base del manejo de fertilización en cultivos de importancia económica, la volatilidad de precios y la disponibilidad en el mercado internacional han impulsado el crecimiento sostenido de órganominerales, biofertilizantes y bioestimulantes. Este cambio responde a la demanda de prácticas más sostenibles, la presión de mercados externos y la mayor oferta comercial y tecnológica. La proyección para estos productos es claramente al alza.

Dentro de esta diversificación, los fertilizantes órganominerales se consolidan en el mercado paraguayo, apoyados por la instalación de industrias nacionales que elaboran formulaciones adaptadas a los suelos locales. Estos productos permiten un mejor aprovechamiento de nutrientes y menor impacto ambiental, combinando lo mejor de los fertilizantes minerales con complementos orgánicos. Esta tendencia refleja un avance hacia prácticas agrícolas más integradas y sostenibles, basadas en recomendaciones técnicas especializadas.

Tecnificación

El nivel tecnológico en la fertilización presenta un panorama dual: por un lado, un sector agrícola comercial altamente tecnificado, que aplica análisis de suelo y dosificación precisa para sostener altos rendimientos; por otro, la agricultura familiar, con menor acceso a tecnología y capital. En cultivos como soja, maíz, trigo y arroz, la fertilización es una práctica estándar. La soja demanda más fósforo y potasio y menos nitrógeno, mientras que maíz, trigo y arroz requieren aplicaciones más intensivas de nitrógeno. El uso de fertilizantes de liberación controlada o con tecnologías de eficiencia mejorada es aún incipiente, aunque comienza a considerarse en cultivos comerciales de alto valor.

Las políticas agrícolas paraguayas consideran la fertilización esencial para la productividad, regulando su uso para mitigar impactos ambientales y fomentar inversiones. El SENAVE es el organismo encargado de controlar y registrar fertilizantes, biofertilizantes, inoculantes y enmiendas, estableciendo normas para importación, formulación, distribución, venta y uso. Además, promueve la implementación de Buenas Prácticas Agrícolas, que incluyen manejo eficiente y responsable de fertilizantes basado en análisis de suelo y recomendaciones técnicas, evitando aplicaciones indiscriminadas. A esto se suma la Ley N° 3481/08, que fomenta la producción orgánica y el uso de biofertilizantes y enmiendas orgánicas, aunque en un nicho distinto al de la agricultura extensiva.

Los productores de cultivos extensivos adoptan tecnologías para racionalizar insumos, aumentar eficiencia y asegurar rentabilidad, mientras que la agricultura familiar avanza lentamente hacia mayor tecnificación, con programas que buscan cerrar esta brecha. De cara a los próximos años, los fertilizantes minerales seguirán siendo los más requeridos, pero los bio-productos (inoculantes, bioestimulantes, biofertilizantes y órganominerales) mostrarán tasas de crecimiento mucho más altas, aunque su participación absoluta seguirá siendo pequeña frente a los fertilizantes considerados “commodities” hasta 2030.

Los factores que pueden acelerar o frenar estas proyecciones incluyen la reducción de la volatilidad de precios, mayor producción regional (como el aumento de oferta nitrogenada en Brasil y Bolivia), riesgos geopolíticos, sanciones sobre proveedores, políticas públicas de regulación y apoyo, así como evidencias locales de eficacia y paquetes técnico-comerciales que demuestren beneficios económicos para el productor.

 

FUENTE: HORIZONTE A


Fecha: 09/12/2025

Compartir: